La meseta de Ronda

Es una altiplanicie situada entre los 500 y los 1.000 metros sobre el nivel del mar, último escalón del Surco Intrabético antes de desembocar en el Campo de Gibraltar. Su constitución es posterior al plegamiento alpino y es una zona muy apta para la agricultura debido a su horizontalidad y a la riqueza de sus suelos , los cuáles se han desarrollado sobre depósitos sedimentarios de margas, molasas, arenas y limos. No obstante, el clima supone un freno en el desarrollo de la agricultura en esta área.

En el centro de la Meseta, los sedimentos, sometidos a procesos halocinéticos, aparecen con una mayor elevación, dando lugar a la mesa donde se emplaza la ciudad de Ronda, seccionada por su famoso Tajo que es un cañón abierto por el Río Guadalevín (afluente del Guadiaro) que divide a la mesa en dos partes, alcanzando medio km. de longitud, los 100 m. de profundidad y una anchura máxima de 50 metros.

En esta área también se encuentran situados los municipios de Arriate, Cuevas del Becerro, Serrato, Montejaque y Benaoján aunque las condiciones naturales de los términos municipales de éstos dos últimos sean distintas pues en ellos se dan las sierras calizas de áreas flyschoides que se extienden hasta Grazalema. Decir que el paisaje de la Meseta de Ronda se extiende más allá de la frontera provincial pudiéndose incluir dentro del mismo a los términos gaditanos de Setenil de las Bodegas, Alcalá del Valle o Torre-Alháquime.

El clima de la meseta es más continental que el del resto de la Serranía: más seco y con una mayor oscilación térmica; existe riesgo de heladas de noviembre a marzo, las temperaturas altas se prolongan de junio a setiembre y las precipitaciones medias de esta zona no superan los 750 mm. anuales. La escasez de precipitaciones se debe a que está precedida de una zona montañosa de gran altitud como es la de Grazalema lo que provoca que las masas atlánticas lleguen debilitadas a la meseta. Por tanto, el clima continental de la meseta es fruto de la cadena montañosa que rodea la altiplanicie y provoca que aquí solo se dé un paisaje de cultivos de secano, encinas adehesadas, pequeños olivares y raquíticas extensiones de quejigales.