La barrera montañosa que separa la meseta de los valles

Es un conjunto de alineaciones de dirección suroeste-noreste , cuyo núcleo se encuentra en la Sierra de las Nieves. En esta área la ocupación humana es casi inexistente ya que sus suelos son prácticamente improductivos a nivel agrícola y porque tiene un clima muy severo, por lo que los asentamientos humanos se encuentran en las depresiones que se interponen entre estas alineaciones.

De oriente a occidente, esta cadena montañosa está formada por las sierras de los Merinos y Blanquilla (calizas jurásicas), Ortegícar (separada de la Sierra de las Nieves por el valle sinclinal que forma el río Turón), el gran conjunto de la Sierra de las Nieves (gran domo calizo anticlinal cuya zona más meridional tiene una litología mixta con gneises y peridotitas), Oreganal, Cartajima y Castillejos (estas tres últimas separadas de las Nieves por la depresión estructural de los “Llanos de la Nava”). A partir de estos momentos llegamos al límite occidental que es el menos claro: es una serie de sierras que apenas llegan a los 1.000 metros de altura y que están muy difuminadas por los pasillos por los que discurre el río Guadalete y sus afluentes.

El paisaje de estas sierras es bastante homogéneo con un aspecto general compacto y desnudo debido a los procesos erosivos que han actuado y que actúan sobre estos macizos, los cuáles han sido provocados fundamentalmente por brutales deforestaciones en diferentes momentos.

Son estas sierras también conocidas como Sierras Blancas; su mayor relieve es debido a su estructura plegada, mientras que su menor relieve está condicionado por la litología, de marcado carácter calcáreo, dando lugar a rasgos kársticos en el paisaje. En la Sierra de las Nieves el sustrato calcáreo es diferente debido a un mayor número de rocas dolomíticas que calizas y a la presencia de mármol en el S.O. de la sierra.

El clima que domina tiene un fuerte carácter de montaña con un descenso de temperatura gradual al aumento de altitud. Es un clima mediterráneo alpino con inviernos fríos y húmedos y veranos calurosos aunque refrescados por las brumas de levante. Es normal que en la Serranía de Ronda nieve en invierno a partir de los 1.200 metros; en la Sierra de las Nieves, en las cumbres de más de 1.600 metros, la innivación se prolonga de diciembre a mayo. Debido a las bajas temperaturas que se registran en estas sierras, el período vegetativo se acorta siendo poco aprovechables las precipitaciones que se registran. Además, los suelos de estas sierras, debido a la erosión, se reducen a macizos calizos lo que produce que estos lugares sean repulsivos para la ocupación humana, quedando un paisaje abandonado. Todas estas sierras sirven a los valles del Genal, Guadiaro y Guadalhorce para protegerse de un clima riguroso, permitiendo por ejemplo, que en El Burgo, Yunquera y Tolox los naranjales puedan vivir a 600 metros de altitud.

Por último, reseñar que la vegetación de estas sierras varía en relación con la altitud y con la orientación de cada sierra; la vegetación autóctona de esta zona se compone de encinas, quejigos, arces, fresnos si bien ya hemos advertido que es una zona muy deforestada quedando algunas sierras completamente peladas (como es el caso de Sierra Blanquilla). En la Sierra de las Nieves (declarada Parque Natural) tenemos que destacar la importante colonia de pinsapos (cerca de 3.000 hectáreas), el quejigal de alta montaña, el matorral almohadillado típico y otras especies como el tejo o el mostajo; pese a que aquí la vegetación es abundante, también hay zonas que han sufrido un fuerte proceso erosivo debido a la deforestación (como en Sierra Hidalga) y a incendios forestales. Por último tenemos en las zonas más bajas de estas sierras acebuches, algarrobos y pinos de tipo carrasco.